miércoles, 3 de agosto de 2011

Cuestión del alma...

Es más fácil dejar entrar a alguien en tu vida que dejarse tocar un pedacito del alma...Porque el alma es esa aura que cuando alguien la toca simplemente se transforma; y dejarse tocar el alma es dejarse cambiar...es entregarse de una manera tan brutal que el hombre que te toque el alma tiene que ser el adecuado, el hombre que realmente te aprecie...Tal vez sea esa la definición del hombre ideal, el hombre que... cuando te toque el alma te transforme...
Quizá eso sea amar, entregarse por completo a pesar del riesgo que eso significa: que te partan el alma...otra vez...
Si llegar a entender quienes somos es un ejercicio tan difícil como tratar de decifrar una complejísima ecuación matemática, entender ¿quién es el otro? es una labor francamente
imposible... Por qué los que dicen amarnos hacen lo que hacen? ¿por qué se permiten ser débiles... cobardes o traidores...? y nosotros... ¿qué debemos hacer? Odiarlos por no cumplir con el ideal que nos hicimos de ellos... ¿desterrarlos de nuestras vidas? ¿vengarnos? ¿cerrarnos en nosotros mismos para que no vuelvan a tocarnos el alma?
Quizá sea mejor tratar de entender que el otro al igual que nosotros está lleno de contradicciones, de zonas luminosas y de zonas oscuras...tratar de entendernos a nosotros mismos y comprender al otro...
Perdonar o no perdonar...? Esa es la verdadera cuestión...

No hay comentarios:

Publicar un comentario