La diferencia entre el agua que se transforma en aromático café y nosotros.. es que la transformación nos toca decidirla a nosotros y no es tarea fácil...
porque a diferencia de la materia, nosotros podemos transformarnos muchas veces... el peligro, es que cuando nos transformamos también hacemos que otros lo hagan... y eso es mucha responsabilidad..
Pero una vez asumida la responsabilidad del cambio, nos pasa lo que a las orugas.. no podemos volver al capullo...
El día se transforma en noche, lo sólido en líquido y viceversa, y así también lo que hemos construido se puede derretir y escaparse de nuestras manos.
La magia también es transformación y como al aprendiz de brujo nos puede pasar que de dos se hagan tres y de tres se hagan cuatro... y luego ¿Cómo parar? ...y si logramos parar, entonces no queda nada, como si nunca hubiese existido...
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